Asuntos humanitarios y climáticos, Práctica de la partería, África

Un día en la vida de Dawit Tamiru, el matrón que forma a la próxima generación de Etiopía

ICM
3 junio 2026

Dawit Tamiru es profesor adjunto de Matronería y director de la Facultad de Matronería de la Universidad de Haramaya, en Etiopía. Imparte clases a la próxima generación de matronas, orienta a los estudiantes en entornos clínicos, lleva a cabo investigaciones sobre salud maternoinfantil y sigue trabajando como matrón en el Hospital Especializado Integral Hiwot Fana, un centro de referencia que atiende a más de 5 millones de personas. 

Para Dawit, la matronería es algo personal. Cuando tenía unos 10 años, su madre dio a luz en casa. Tras el nacimiento del bebé, la placenta no salió y su estado empeoró. Dawit era demasiado joven para saber qué hacer. Recuerda haber rezado mientras los adultos a su alrededor buscaban ayuda. Finalmente, llevaron a su madre a un centro de salud, donde las matronas le salvaron la vida. 

Al día siguiente, Dawit la visitó en el hospital. Se había salvado y él le preguntó quién la había ayudado. La respuesta se le quedó grabada: las matronas. 

Hoy en día, el trabajo de Dawit aúna educación, atención clínica, investigación y salud comunitaria. Tiene una agenda muy apretada y rara vez sigue una rutina sencilla. Algunos días comienzan en el aula y terminan en la unidad de parto. Otros le llevan a laboratorios de prácticas, centros de prácticas clínicas o comunidades de difícil acceso cerca de Dire Dawa. En todo ello, su objetivo sigue siendo el mismo: formar a matronas cualificadas, apoyar a las mujeres y recién nacidos, además de generar evidencia para mejorar la atención. 

Así es un día en su vida. 

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Me levanto temprano por la mañana y empiezo el día sabiendo que hay muchas cosas que hacer. 

Como director de la Escuela de Matronería, lo primero que tengo que hacer es asegurarme de que las actividades educativas se desarrollen según lo previsto. Compruebo que los docentes cumplan con el horario, que las clases se impartan y que cada sesión se lleve a cabo acorde con sus objetivos. Contamos con programas de estudios, planes de sesión y listas de verificación, y los utilizo para asegurarme de que las actividades rutinarias se efectúen correctamente. 

Nuestro programa de grado en matronería tiene una duración de cuatro años, con más de 250 estudiantes inscritos, además de los que cursan la maestría. 

Así que mi mañana suele empezar con tareas de coordinación. Repaso las clases, los docentes y los estudiantes. Respondo a preguntas. Ayudo a resolver problemas. Luego, dependiendo del horario, también imparto mi propia clase. 

Enseñar matronería no consiste solo en dar clases magistrales. Es tanto un arte como una ciencia. Requiere conocimientos, habilidades y actitud. Cuando imparto clase, intento ayudar a los estudiantes a comprender los valores fundamentales de la matronería, entre los que se incluyen la atención respetuosa, la competencia clínica y la forma en que nos comunicamos con las mujeres y las familias. 

Adaptamos nuestro plan de estudios basándonos en el marco de la Confederación Internacional de Matronas. Sin embargo, al igual que en muchos otros entornos, nos enfrentamos a retos en cuanto a recursos, infraestructura y puesta en práctica. Esto significa que tenemos que trabajar duro para asegurarnos de que los estudiantes no solo aprendan la teoría, sino que también desarrollen las habilidades prácticas y la actitud profesional que necesitan. 

El futuro de nuestro país depende de la próxima generación. Formar a matronas competentes es una de las partes más importantes de mi trabajo. 

Después de dar clase, suelo ir al laboratorio de desarrollo de habilidades. Antes de que los estudiantes vayan a los centros de práctica clínica, necesitan tiempo para practicar. En el laboratorio, utilizamos modelos y simulaciones para demostrar las competencias esenciales de la matronería. Les enseño a cómo seguir los protocolos, brindar atención de forma segura y prepararse para las realidades a las que se enfrentarán en los hospitales y centros de salud. 

Esta parte del día es muy importante. Los estudiantes necesitan cometer errores y hacer preguntas en un entorno de aprendizaje seguro antes de estar con las mujeres y los recién nacidos. Necesitan saber qué hacer, por qué lo hacen y cómo hacerlo con respeto. 

Como docente, quiero que los estudiantes salgan del laboratorio de habilidades mejor preparados. Quiero que se conviertan en profesionales bien informados, competentes y respetuosos. 

Más tarde, puede que vaya al hospital. La Universidad de Haramaya colabora con el Hospital Especializado Integral Hiwot Fana, un gran hospital de referencia que atiende a más de 5 millones de personas. Trabajo allí a tiempo parcial en la unidad de parto y nacimiento. Allí también asesoro a los estudiantes durante su práctica clínica. 

Algunos días, mi turno clínico es por la mañana. Otros, es por la tarde. Muchos días paso la mañana en la universidad y la tarde en el hospital.  

En la unidad de parto y nacimiento, asisto y apoyo a las mujeres durante el parto. El hospital es muy concurrido. Algunos días hay más de 10 o 15. También hay complicaciones, emergencias y momentos en los que hay muy poco tiempo para descansar. 

Hay ocasiones en las que paso toda la noche en el hospital. No ocurre todos los días, pero forma parte del trabajo. Cuando estoy de guardia, colaboro en la atención sanitaria y atiendo las necesidades que surjan. 

El hospital es la parte de mi trabajo que más satisfacción me proporciona. Cuando recibo a un bebé en mis manos y veo el alivio en el rostro de la mujer, me siento muy realizado. Es muy satisfactorio y gratificante. 

No todos los días los paso en el campus o en el hospital. Algunos días voy a comunidades cercanas a Dire Dawa, incluidas zonas rurales y de difícil acceso. 

Dire Dawa es una ciudad conocida por su historia, su comercio y su cultura. Sin embargo, a poca distancia de la ciudad, las familias pueden enfrentarse a importantes obstáculos para acceder a los servicios de salud. Algunas comunidades son de difícil acceso. Algunas mujeres siguen dando a luz en casa. Algunos niños no reciben las vacunas o no las reciben a tiempo. 

En esta parte de mi trabajo, investigo por qué las personas no reciben la atención que necesitan. 

 

Puedo visitar comunidades para analizar las deficiencias en la vacunación, identificar a los niños que se han saltado dosis, comprobar las necesidades de derivación y comprender por qué algunas mujeres no utilizan los servicios de salud. Si un niño cumple los requisitos para recibir una vacuna, pero se la ha saltado, ayudo a poner en contacto a la familia con el centro de salud. Yo no administro la vacuna durante estas visitas, pero ayudo a identificar la deficiencia y facilito la derivación. 

También hago preguntas sobre los partos en casa y los retrasos en la atención. ¿Por qué las mujeres no acuden a los servicios de salud? ¿El problema es la distancia? ¿Es la disponibilidad de los servicios? ¿Es la calidad de la atención cuando llegan? ¿Es la forma en que la comunidad entiende el embarazo, el parto y los servicios de salud? 

Estas no son preguntas de investigación abstractas. Forman parte del mismo trabajo que la docencia y la atención clínica. Para mejorar la salud materna y neonatal, necesitamos comprender dónde están las barreras y por qué existen. 

Mi investigación se centra principalmente en la salud maternoinfantil, con un gran interés en reducir la morbilidad y la mortalidad materna y neonatal. He publicado más de 26 artículos y mi trabajo aborda cuestiones como el número de matronas, la calidad de la atención, las percepciones de la comunidad y el acceso a los servicios. 

Etiopía ha avanzado en la reducción de la mortalidad materna durante las últimas dos décadas, pero aún queda mucho por hacer. El país, al igual que muchos otros, sigue trabajando para alcanzar la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de reducir la mortalidad materna a menos de 70 muertes por cada 100 000 nacidos vivos. 

Cuando no tengo guardia nocturna, suelo llegar a casa sobre las 7 p.m. 

Mi trabajo a menudo continúa después de llegar a casa. Puedo encender el computador portatil para depurar los datos recopilados en las visitas a la comunidad, analizar los resultados, repasar lo que se ha hecho durante el día o preparar un plan para el día siguiente. 

La investigación, la docencia y el trabajo clínico requieren preparación. Hay clases que organizar, estudiantes a los que apoyar, datos que revisar y actividades que coordinar. 

Sin embargo, cuando tengo tiempo libre, lo paso con mi familia. Mi familia es lo más importante en mi vida. Hago todo lo posible por dedicarles mi tiempo. 

Ojalá tuviera más tiempo para estar con ellos. Los domingos, cuando no estoy de guardia, intento que la familia sea mi prioridad.  

Antes me gustaba hacer ejercicio físico, ir al gimnasio y nadar. Ahora, con la docencia, el trabajo clínico, la investigación y las responsabilidades de gestión, me queda poco tiempo. A veces sigo escuchando música, pero también creo que las matronas necesitan tiempo para descansar, para su bienestar mental y el ocio. 

Esto es algo que quiero destacar. Las matronas dan mucho de sí mismas, pero también necesitan tiempo para recuperarse y cuidar de su propio bienestar. 

Mirando hacia el futuro 

Dawit cree que nació para ser matrón. 

«Quiero contribuir más a la matronería», afirma. «Creo que nací para ser matrón. Es algo a lo que dedico mi vida de todo corazón». 

En el futuro, espera cursar un doctorado y seguir ampliando sus conocimientos en un entorno en el que pueda aprender de matronas e investigadores con experiencia. Dentro de 10 años, espera tener una mayor formación, estar más avanzado y poder contribuir aún más a la profesión. 

Por ahora, su trabajo continúa en aulas, laboratorios de desarrollo de habilidades, hospitales y comunidades. Enseña a los estudiantes los fundamentos de la matronería. Apoya a las mujeres durante el parto y el alumbramiento. Estudia las barreras que impiden a las familias acceder a la atención sanitaria. Es mentor de futuras matronas que pasarán a prestar servicio a comunidades de toda Etiopía y muchos lugares más. 

Su primer contacto con la matronería fue ver cómo su madre sobrevivía gracias a la presencia de las matronas. Hoy, forma parte de la labor de garantizar que más mujeres y recién nacidos tengan esa misma oportunidad. 

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