La evidencia es clara: por qué el mundo necesita un millón más de matronas

Una nueva investigación global confirma lo que las matronas*, las mujeres y los sistemas de salud llevan años experimentando: el mundo no tiene suficientes matronas.
Un nuevo análisis exhaustivo de la fuerza laboral mundial de matronería muestra que se necesitan casi un millón de matronas adicionales para satisfacer las necesidades de mujeres y recién nacidos en todo el mundo. No se trata de una proyección lejana ni de un escenario extremo. Es una imagen de la realidad a la que se enfrentan hoy los sistemas de salud y ayuda a explicar por qué tantas mujeres tienen dificultades para acceder a atención de calidad antes, durante y después del embarazo.
Cómo se calculó la escasez
El estudio analizó datos de 181 países, que representan al 82% de las mujeres en edad reproductiva del mundo, lo que lo convierte en la evaluación más completa de la fuerza laboral mundial de matronería desde la COVID-19.
En lugar de limitarse a contar cuántas matronas están actualmente empleadas, las personas investigadoras compararon dos elementos clave:
- las necesidades de salud de la población, basadas en las tasas de fertilidad y la demanda de servicios de salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y adolescente (SSRMN-A); y
- los servicios que las matronas están formadas y capacitadas para proporcionar, a lo largo de todo su ámbito de práctica.
Al evaluar cuántas matronas se necesitan para cubrir las necesidades de la población y compararlo con cuántas están realmente disponibles y desplegadas, el análisis identificó un déficit mundial de alrededor de 980.000 matronas.
Por qué esta escasez importa para las mujeres y los bebés

Las matronas pueden proporcionar alrededor del 90% de los servicios esenciales de salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y adolescente (SSRMN-A). La evidencia demuestra que el acceso universal a la atención prestada por matronas podría prevenir dos tercios de las muertes maternas y neonatales y de los mortinatos, y que incluso aumentos modestos en la cobertura podrían salvar más de un millón de vidas cada año.
Cuando faltan matronas, las consecuencias se sienten de inmediato. Los sistemas de salud se sobrecargan, la atención se vuelve apresurada y fragmentada, y las mujeres tienen más probabilidades de experimentar intervenciones innecesarias, atención de baja calidad o malos tratos. Las altas tasas de cesáreas, las necesidades insatisfechas de planificación familiar y la violencia obstétrica están vinculadas a sistemas de salud que no cuentan con suficientes matronas cualificadas y con apoyo.
Por eso, la escasez de matronas no es solo un problema de personal. Es un problema de calidad, seguridad y derechos para las mujeres y los recién nacidos.
Un problema global, con impactos desiguales: análisis regional
El estudio muestra que existen déficits de matronas en todas las regiones y grupos de ingresos, aunque la magnitud y las consecuencias varían considerablemente.
África concentra casi la mitad de la escasez mundial de matronas, a pesar de albergar a menos de una quinta parte de las mujeres en edad reproductiva del mundo. Alrededor de nueve de cada diez mujeres de la región viven en países con escasez de matronas, y muchos de estos países también registran algunas de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo. Aunque las inversiones recientes en educación en matronería han permitido reducir ligeramente la brecha, el crecimiento de la población y una planificación deficiente de la fuerza laboral hacen que la escasez siga siendo la más grave a nivel mundial.
En el Mediterráneo Oriental, falta alrededor del 69% de las matronas necesarias, una brecha que a menudo se ve agravada por emergencias humanitarias, desplazamientos y sistemas de salud frágiles que dificultan el acceso a la atención.
Las Américas presentan la mayor escasez proporcional de todas las regiones, con déficits que representan alrededor del 85% de las matronas necesarias para satisfacer la demanda de la población. En muchos países, esto implicaría multiplicar por siete el tamaño de la fuerza laboral para ofrecer una atención adecuada.
Incluso Europa, una de las regiones con más recursos del mundo, no es inmune. Once países de la región enfrentan escasez de matronas, impulsada en gran medida por el agotamiento, la baja retención y dificultades relacionadas con el empleo y el despliegue. Aunque Europa tiene la menor escasez proporcional a nivel mundial, el impacto en la calidad de la atención y en el bienestar del personal sigue siendo significativo.
El Sudeste Asiático demuestra que el progreso es posible. La región alberga aproximadamente al 28% de las mujeres en edad reproductiva del mundo, pero representa solo una pequeña proporción de la escasez mundial en el escenario de datos más completo. Esto refleja una inversión sostenida en educación en matronería, una mejor integración de las matronas en los sistemas de salud y una planificación deliberada de la fuerza laboral en varios países.
No obstante, el estudio también señala importantes limitaciones detrás de estas cifras generales. En partes del Sudeste Asiático, la escasez se distribuye de forma desigual, y las comunidades rurales, remotas y marginadas enfrentan brechas mucho mayores de lo que sugieren los promedios nacionales. Las lagunas de datos en algunos países, junto con diferencias en la forma en que se contabilizan y regulan las enfermeras-matronas, también pueden ocultar déficits subyacentes. Como resultado, la fortaleza relativa de la región sigue siendo frágil y depende de una inversión continua, datos fiables sobre la fuerza laboral y políticas que permitan a las matronas ejercer a lo largo de todo su ámbito de práctica.
La formación no es suficiente: la importancia del despliegue y la retención

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que la escasez no se debe únicamente al número de matronas formadas. En muchos países, las matronas reciben formación pero no son absorbidas por la fuerza laboral, no son desplegadas donde las mujeres las necesitan o no pueden ejercer a lo largo de todo su ámbito de práctica.
La forma en que los países clasifican y despliegan a las matronas también es determinante. Dependiendo de si las enfermeras-matronas se consideran proveedoras de atención completa de matronería o no, la estimación del déficit mundial puede variar en cientos de miles. Esto pone de relieve la importancia de la regulación, el reconocimiento profesional y la definición clara del ámbito de práctica.
De manera crucial, el análisis también demuestra que la retención es tan importante como la formación. Sin medidas para mejorar la remuneración, las condiciones laborales, la seguridad y el reconocimiento profesional, los países corren el riesgo de perder a las matronas que ya tienen. Cuando las matronas con experiencia abandonan la profesión debido al agotamiento o a condiciones inadecuadas, la escasez aumenta en lugar de reducirse.
Por el contrario, cuando las matronas son reconocidas, respetadas y respaldadas, la profesión resulta más atractiva, lo que anima a más personas a formarse como matronas y ayuda a reconstruir y sostener la fuerza laboral a lo largo del tiempo.
Qué ocurre si no hacemos nada
Incluso si se mantienen las tasas actuales de formación, el estudio proyecta que la escasez mundial seguirá situándose entre 690.000 y 830.000 matronas para 2030, ya que el crecimiento de la población continúa superando la expansión de la fuerza laboral.
Esto significa que, sin una acción decidida, millones de mujeres seguirán enfrentando barreras para acceder a atención de calidad y los esfuerzos mundiales para reducir las muertes maternas y neonatales no alcanzarán sus objetivos.
Convertir la evidencia en acción: Un millón más de matronas
La evidencia es clara, y la solución también. Para superar la escasez mundial, los gobiernos deben invertir no solo en formar a más matronas, sino también en mantener a las que ya existen.
A través de su petición global Un millón más de matronas, lanzada el año pasado, la Confederación Internacional de Matronas insta a los gobiernos a tomar medidas urgentes para fortalecer y sostener la fuerza laboral de matronería. La petición exige inversiones en salarios justos, condiciones de trabajo seguras, reconocimiento profesional, oportunidades de liderazgo y modelos de despliegue que permitan a las matronas ejercer a lo largo de todo su ámbito de práctica.
Cuando la matronería es una profesión respetada, bien respaldada y estable, más mujeres se sienten motivadas a formarse como matronas y a permanecer en la fuerza laboral. Esto genera un doble beneficio: mejores resultados de salud para mujeres y recién nacidos, y sistemas de salud más sólidos y sostenibles.
La investigación no deja lugar a dudas. Abordar la escasez mundial de matronas es una de las acciones más eficaces y basadas en la evidencia que los gobiernos pueden emprender para mejorar la salud, proteger los derechos y salvar vidas. La pregunta ahora es si actuarán.
Suma tu voz al llamado por Un millón más de matronas y ayuda a convertir la evidencia en cambio.
*En sus documentos y contenidos en español, la Confederación Internacional de Matronas (ICM) utiliza los términos matrona y matronería para traducir midwife y midwifery, con el fin de facilitar la identificación de recursos asociados a la profesión y el diálogo a nivel internacional. Reconocemos que en el ámbito hispanohablante existen otros términos válidos según el contexto local, como partera/partería, obstetra/obstetricia y comadrona. Asimismo, se utiliza el femenino genérico para referirse a la profesión, en reconocimiento de que la mayoría de las personas que la ejercen son mujeres, sin excluir a los hombres, cuya contribución es reconocida y valorada.