Mes de la Historia Negra: Une breve historia de la salud y la mortalidad materna de las personas afrodescendientes

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Mes de la Historia Negra: Une breve historia de la salud y la mortalidad materna de las personas afrodescendientes

Durante el mes de febrero, Estados Unidos y otros países conmemoran el Mes de la Historia Negra celebrando a las personas afrodescendientes que han contribuido a dar grandes avances en los derechos humanos y reconociendo la continua brecha de equidad que existe en las comunidades negras de todo el mundo. Una importante y impactante desigualdad que prevalece es la tasa de mortalidad materna de las mujeres de raza negra en comparación con la de otras etnias.

La eliminación de la contribución de las mujeres afrodescendientes a la obstetricia y la consiguiente marginación de los cuidados prenatales y postnatales de las mujeres de esta misma raza, son dos caras de la misma moneda: son síntomas del racismo sistémico que prevalece hoy en día y que contribuye de manera significativa a las muertes sin sentido y evitables de las madres.

Según una investigación del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), las mujeres afrodescendientes de Estados Unidos tienen tres veces más probabilidades de morir por causas relacionadas con el embarazo que las mujeres blancas. Los investigadores sugieren que aproximadamente 700 mujeres de raza negra mueren cada año por cuestiones relacionadas con el parto; eso son 700 muertes evitables de personas que muy probablemente seguirían viviendo hoy, si solo hubieran nacido blancas.

Hablamos con Pandora Hardtman, miembro de la Junta Directiva de la ICM para las Américas y el Caribe, sobre la salud materna de los afrodescendientes en todo el mundo. Hardtman afirma que, aunque esta disparidad se reconoce cada vez más en Estados Unidos, no es exclusiva de este país.

Tenemos que admitir que esta disparidad no se da solo en Estados Unidos”, dijo Hardtman. “Esta disparidad es igual y/o peor en otras partes del mundo”.

Igualmente se refirió al estado actual de la atención sanitaria materna en el Reino Unido, así como en las naciones de toda el África subsahariana. Estas regiones mantienen algunas de las tasas más elevadas de mortalidad materna entre la población de raza negra del mundo.

En el Reino Unido, las mujeres afrodescendientes tienen estadísticamente 4 veces más probabilidades de morir durante el parto que las blancas. En 2021, la organización benéfica Birthrights, cuya misión es ‘garantizar que todas las personas reciban el respeto y la dignidad que merecen durante el embarazo y el parto’, llevó a cabo una investigación sobre el parto en el Reino Unido. Los resultados de la investigación indicaron que las encuestadas afrodescendientes, mestizas y de etnia mixta declararon sentirse inseguras durante su experiencia de parto; que sus preocupaciones eran ignoradas o desestimadas; que se les negaba el alivio del dolor debido a estereotipos raciales y que sufrían microagresiones generalizadas que causaban daño o angustia.

Según las principales estadísticas sobre mortalidad materna de la Organización Mundial de la Salud, las mujeres del África subsahariana sufren la mayor tasa de mortalidad materna del mundo: 533 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos o 200.000 muertes maternas al año. La región representa aproximadamente dos tercios de las muertes maternas en todo el mundo.

Estados Unidos ha asumido su realidad, pero otros países y regiones aún tienen que ir aún más allá”, dijo Hardtman. “Los países de todo el mundo tienen que empezar a aceptar la realidad y decir la verdad frente al poder. Solo con la verdad y el reconocimiento avanzamos”.

Las muertes de madres de raza negra persisten debido a una combinación de disparidades, como el acceso a una atención sanitaria de calidad, las condiciones de salud subyacentes y el racismo estructural. En Estados Unidos solo 8% de los partos son atendidos por matronas.

Solo con la verdad y el reconocimiento avanzamos”.

Los cuidados de las matronas y matrones no siempre han sido así. En la época colonial, la atención a la salud reproductiva la prestaban principalmente las matronas. Los pueblos indígenas de Norteamérica siempre practicaron la partería, y otras prácticas de partería más tradicionales fueron llevadas a Estados Unidos por los pueblos esclavizados de ascendencia africana. Estas matronas ofrecieron siempre una atención segura y asequible a las embarazadas de sus comunidades hasta principios del siglo XIX, cuando empezó a desarrollarse el campo de la obstetricia y los médicos blancos percibieron a las matronas como una competencia y una amenaza para sus beneficios y prestigio. Esto se manifestaba en temas racistas que describían a las matronas afrodescendientes como analfabetas, descuidadas, perezosas, incompetentes, sucias y peligrosas.

Según un artículo reciente de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Virginia, cuando se trataba de la mortalidad materna, los obstetras y los reformadores de la salud pública y el bienestar social “culpaban a las matronas, a pesar de las pruebas de varios estudios de investigación que demostraban que los partos atendidos por ellas representaban menos muertes maternas que los atendidos por médicos generales”.

En honor al Mes de la Historia Negra, destacamos a la pionera, matrona de Alabama, Margaret Charles Smith:

Margaret "Miss Margaret" Charles Smith: (September 12, 1906–November 12, 2004)

Margaret, también conocida como “Miss Margaret”, nació en 1906 y fue una matrona afrodescendiente en la zona rural de Alabama. Trabajó para ayudar a las madres de raza negra de todo el Estado, incluso cuando no podían permitirse sus cuidados. A menudo viajaba más de 200 millas hasta el Andrew Memorial Hospital de Tuskegee (uno de los primeros hospitales en admitir pacientes de raza negra), si una de sus pacientes necesitaba tratamiento.

En los más de 3.000 partos que atendió Miss Margaret a lo largo de sus 35 años de carrera, ni una sola madre falleció durante el proceso, a pesar de que muchas de sus clientas estaban desnutridas y con mala salud. Margaret siguió ejerciendo, incluso cuando Alabama aprobó una ley que prohibía la partería tradicional en 1976. En los años 90, Margaret publicó un libro sobre su vida, titulado Listen to me Good: The Story of an Alabama Midwife, el cual está disponible en Amazon.

 

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